miércoles, 28 de noviembre de 2012

~ WITHOUT SKY ~ 1


Without Sky
Capítulo 1

Autor: Ann Ciel
Pairing: Jaemin/Minjae
Extensión: Indefinida
Advertencias: Angst, Lemon, Muerte de personaje.

Disclaimers: Los nombres presentados corresponde a personas reales aplicadas a un contexto de fantasía. No poseo derecho alguno sobre TVXQ ni JYJ. 

Gracias por leer, serán bienvenidos sus comentarios. 


~*~


Aquella bata blanca se meció con suavidad, acercándose como cada día. Aquel amable doctor que siempre visitaba las instalaciones con una sonrisa afable cambió su expresión al ver al chico sentado en el jardín.

Nadie imaginaba lo triste que era su vida en el fondo. Ver cosas como esa le carcomía el alma. Porque allí estaba, una dulce niña de apenas 6 años colocando una corona de violetas en la cabeza de un joven sin expresión en su rostro. Un joven que nunca pensó que llegaría para quedarse.

Tomando valor, quitando la pesadumbre de su semblante e instaurando su sonrisa cotidiana, se acercó

– Buenos días, pequeña Haneul. ¿Cómo estás hoy? 

– Muy bien, Doctor Kim – le sonrío como si nada una nena de rizos y ojos oscuros –Tendré suerte hoy? ¿Mamá traerá a mi hermanita?

– Ya te he dicho que puedes llamare Junsu. Pero dime, ¿Aún piensas que algo malo puede ocurrirle?

– No, solo la extraño mucho – le mintió. Era una chica lista y sabía bien que respuestas eran contraproducentes si quería marcharse pronto.

– Muy bien – no era que pudiese creerle pero por ahora está bien.

– ¿Qué hay de ti, Jaejoong? ¿Has tomado la medicación de hoy?

– Sí – solo ese simple monosílabo.

– Sientes que… algo ha cambiado en esta semana.


El joven de cabello negro y ropas blancas le miró con gesto ausente. Meditó un momento su respuesta, no en busca de una excusa, era más bien recordando. Suspiró.

– No demasiado. Pero hay noches en las que estoy lo suficientemente sedado por lo que no puedo sentir si viene o no. Quizá solo y se divierte mientras yo no puedo despertar y me la…

– ¡Jaejoong! – Le detuvo su doctor algo molesto, ladeando su mirada hacia Haneul y carraspeó – creo que este no es el momento ni el lugar. Te espero mañana, ¿sí? No faltes y no temas, que no muerdo.

El doctor se retiró sintiendo mucho la situación de esas jóvenes almas. Esperaba sinceramente que su trabajo los ayudara a salir pronto de ese lugar.

Mientras en aquel jardín se quedaron viendo a los ojos una niña y un chico que compartían el lazo más insospechado.

– Lo siento mucho, Jaejoong – Haneul empezaba a llorar con su cabeza gacha y su pequeña manito sobre la mejilla de su amigo – Yo… en verdad te quiero. Ahora que te conozco, realmente me importas pero no puedo hacer nada. Lo sabes, ¿verdad?

– Claro, tranquila. No llores -  Sonrío Jaejoong para la niña que estaba junto a él sobre el césped. – ¿Qué te parece si hacemos otra corona? Hoy hace un día fresco y hay muchas flores que nacieron con el rocío. Vamos.


~*~


Kim Junsu en su despacho revisaba las fichas de sus pacientes. Diagnósticos de “Inicios de esquizofrenia” para la niña y “Trastornos severos del sueño” para el más adulto. La puerta se abrió y giró en su silla.

– Tome asiento, por favor

– Gracias, doctor. Dígame, ¿Cómo sigue mi hermano?

– El está progresando, Yoochun. Hoy te permitiré verlo. ¿Sabes? Me parece maravilloso que siendo medios hermanos estés tan pendiente de él, eso ayuda en su mejora.

– ¿De verdad podré verlo? – sus ojos se llenaron de lágrimas. – No sabes cuánto lo agradezco. Como ya sabes, Jaejoong y yo nos compartimos lazos de sangre pero crecimos juntos, y luego del accidente de nuestros padres… él es todo lo que me queda en esta vida.

Junsu lo miró con tristeza y sostuvo su mano tratando de buscar las palabras correctas.

– No deberías hablar así. Todos tenemos una vida completa y problemas propios. No hagas de Jaejoong el inicio y el fin de su vida entera, de otra forma serás mi paciente muy pronto – Le advirtió con tino – Debería confiar más en nuestros cuidados. Sal y diviértete de vez en cuando.

Yoochun sonrió ligeramente y lo observó directo a los ojos. Ellos se habían convertido en algo más que doctor y pariente de paciente en los últimos meses, sin duda alguna eran buenos amigos por lo que tomó algo de valor antes de pronunciarse.

–Bueno, quizá si quisieras acompañarme alguna vez.
–Es-está bien – a Junsu no se le había pasado desapercibido la intención de quien parecía querer ser más que su amigo. Para él mismo, Yoochun era alguien muy querido pero no lo suficiente para instaurarlo como novio en su vida. Sin embargo, se repitió que nunca tendría una relación seria si no se daba la oportunidad de empezar a salir con alguien – Ahora es tiempo de que vayas con tu hermano. Te llamaré después.

Junsu llamó a la enfermera para que acompañara a Yoochun. Se levantó para acompañarlo hasta la puerta y antes de que pudiera salir su amigo le robó un pequeño beso, apenas un roce. Se despidieron con sonrisas nerviosas antes de cerrar la puerta de nuevo.

El joven doctor tocó sus labios regresando a su escritorio y viendo a sus pequeños pacientes por la ventana. Bajo el árbol de granada ellos mantenían una conversación.

– Jaejoong

– Dime, Haneul.

– Tú… ¿llegaste a amarlo?

Jaejoong abrió los ojos de forma desmesurada antes de bajar la mirada para esconder una lágrima que se desprendía entre sus pestañas.

–Que patético soy. Llorando delante de ti de esta forma – Todo lo que deseaba es que alguien se llevara toda esa amargura que había marcado su corazón – Sí, bonita. Él ni siquiera lo merecía y yo… tu también crees que me he vuelto loco, ¿cierto? – comenzó a reír frenéticamente como quien empieza realmente a perder la cordura.

La pequeña observó sus propias manos y odió la sangre que corría por sus venas. Era probable que ya no tuviese motivos para vivir, que incluso su hermana menor, por la que había dado todo, ya estuviera en el cielo que ella nunca conocería. Solo podía llenar de desgracias la vida de los demás. En ese momento, la niña se dio cuenta de que eran observados por el doctor, miró a su amigo y entonces le habló de nuevo.

– Voy a extrañarte. Prométeme que serás muy feliz.

Ella había tomado una decisión y le daría un último obsequio a su amigo. Sus ojos cambiaron de su normal color negro a un tono ambarino hasta tornarse rojos como la grana. Miró a Jaejoong a los ojos y entonces comprendió.

– ¡Espera, Haneul. No lo hagas!

– Te quiero, gracias por ser mi amigo. Jamás podré devolverte todo lo que te he quitado, ni agradecerte por el trato que me has dado, nunca merecí tanto. Pero voy a darte una nueva oportunidad. Nunca haré felices a los demás pero al menos tú lo serás.

Aprovechando que estaba de rodillas sobre el suelo, la niña sostuvo con fuerza inhumana la cabeza del joven cuyos ojos fueron recuperando el brillo que habían perdido en los últimos meses. Vio pasar todos los recuerdos que se habían convertido en su tormento y finalmente, tras una lágrima que corría rauda por su mejilla, se desplomó sobre el suelo.

El doctor no sabía que pasaba y miró espantado como Haneul tocó a Jaejoong antes de que este se desmayara. La linda niña miró a Junsu a los ojos, inmovilizándolo. Pronunció un par de palabras y dejó que el brillo escarlata de su mirada atravesara el vidrio de la ventana y el alma del joven médico.

Junsu sintió un dolor perforante en su cabeza, a duras penas alcanzó a regresar a su silla donde perdió el conocimiento.

La niña sonrió de forma tierna. Acababa de hacer algo horrible pero ella no estaría nunca más para verlo.

– Changmin, ¿Puedes venir aquí? Creo que es hora.

Un ente con la apariencia de un apuesto joven salió detrás del árbol de forma despreocupada. ¿Por qué debería? Solo su pequeña podía verlo. Puso una rodilla en el piso para colocarse a su altura. Puso una mano sobre su cabeza y acarició sus cabellos.

– ¿Qué es lo que planeas ahora?

– ¿Tu hogar es tan cálido como dicen? Tal vez, debería y conocerlo. Tal vez así, con el tiempo, toda mi vida sea solo un mal recuerdo.

– Entiendo – su indirecta había sido captada.

Se levantó del suelo y tomo a la niña de la mano. El cuerpo de Haneul cayó al suelo y su espíritu siguió junto a él. Changmin comenzó a caminar junto a ella antes de que se detuvieran frente a la puerta que acababa de aparecer delante de ellos.

– Changminnie…

El joven gruñó con desagrado ante ese nombre pero su compañera solo rió melodiosamente. Con la voz blanca de los niños.

– No puedes mentirme, también le quieres. Y por eso…

Haneul colocó su mano sobre el abdomen de aquel joven, traspasándolo y provocando una descarga eléctrica que hizo que soltara un alarido que nadie más podía escuchar. El joven desapareció y ella se fue por la puerta que nadie más puedo nunca ver.

Al cabo de unos minutos Yoochun salió al jardín de aquel hospital mental encontrando el cuerpo inconsciente de su hermano y el de una niña tendidos sobre el suelo. Corrió hasta ellos y fue primero con ella encontrando que no respiraba ni tenía pulso. Con horror se abalanzó su hermano y vio que seguía vivo por lo que regresó con Haneul mientras gritaba por ayuda.

Un par de enfermeras corrieron en su auxilio y otra corrió en busca del doctor.

Junsu mientras iba despertando, no podía recordar nada. ¿Se había quedado dormido? Entonces su asistente entró gritando.

- ¡Doctor, algo pasa con dos de los pacientes! ¡Venga rápido, por favor!

Con ello terminó de espabilarse y salió corriendo de allí.


~*~


Un mes había pasado desde los fatídicos sucesos. Un mes en que todo se puso de cabeza entre las investigaciones de la muerte de la Haneul, una pequeña paciente de 6 años.

Al principio pensaron que Jaejoong le había hecho daño pero su diagnóstico no era una patología que se caracterizara por agresividad. Afortunadamente todo se esclareció y determinaron que la niña había muerto debido a exceso de algún fármaco. La clínica no fue demandada porque nunca nadie volvió a preguntar por ella. Yoochun, Jaejoong y Junsu se encargaron de su sepultura pero con ello no enterraron el hecho más extraño: Jaejoong no recordaba nada.

Y allí estaban, Yoochun abrazaba a su hermano que había superado su trastorno pero ahora tenía una amnesia selectiva en la que no recordaba nada sobre su problema ni porque había entrado. Ni siquiera a Haneul. Por eso, lo tratarían en sesiones de forma ambulatoria, no más internado.

Jaejoong reía con Yoochun mientras hablaban del feo color que había puesto el vecino en la casa y abrieron juntos la caja donde se había guardado las pertenencias más importantes como llaves, documentos de identificación personal, permisos, tarjetas, cuentas de banco y todas esas cosas que necesitaría para regresar a su vida normal.

– Escuché también que hoy tienes una cita con el doctor Kim.

– Bueno, sí. No quería dejarte solo hoy pero Junsu no tendrá agenda libre en mucho tiempo

– No te preocupes por mí, haré algo de comer e iré a revisar mi correo que debe estar atestado. Luego de eso me acostaré a dormir – le sonrió como si nada.

– Está bien, me voy entonces. No quiero llegar tarde – cualquier cosa tienes tu nuevo teléfono, llámame si cualquier cosa sucede

– Si, mamá – le replicó juguetonamente.

Yoochun subió a su auto y miró hacia adelante con verdadera paranoia bailando en su mirada. ¿Realmente su hermano lo había superado todo?
Debía ser así. De otra forma, Jaejoong recordaría que sentía verdadero pavor a quedarse solo por las noches y aún más… a estar dormido.


~*~


Toda la historia había empezado algún tiempo que se antoja muy lejano ahora.

Kim Jaejoong era un prometedor estudiante de Arte Musical, especializándose en estudio de Voz. Un chico admirable y querido por todos. Su hermano, Park Yoochun, era también su compañero inseparable, especializado en estudio de Piano. Todos estaban seguros de que sin dudar serían grandes.

Su familia estaba conformada por 4 personas y pronto serán 5, su madre esperaba una hermosa niña que sería la luz de los ojos de los 3 hombres de la casa. Nunca tuvieron problemas ni disputas. Habían sido bendecidos con talento, armonía, felicidad y mucho amor.

Claro, a los hombres Park les había costado un poco alcanzar la dicha. La madre de Yoochun siempre fue una mujer mordaz. El señor Park la había dejado hace más de 15 años cuando se enteró de que estaba con otro hombre y aún más había amenazado con destruirlo si la dejaba. Se habían casado demasiado jóvenes por el nacimiento de su hijo pero, el veneno que había puesto de por medio, los llevó a una batalla legal por la custodia, contienda que ganó el padre sin problemas al alegar un adulterio.

Habían pasado casi dos años de amarga soledad, con un niño a sus espaldas de 7 años que cuidar, cuando conoció a la señora Kim. Una mujer dulce y excepcional que los aceptó en su vida, respetó su pasado y sanó las heridas. Para Yoochun, ella era su verdadera madre y Jaejoong su verdadero hermano. Por su parte, el Sr. Park estaba encantado con Jaejoong, el niño de sonrisa tímida y fácil, de la misma edad que su hijo y que no tardó en llamarlo ‘papá’.

Fue una noche hace casi un año y medio atrás en que iban su padre, su madre y su futura hermanita en el auto. Regresaban camino a casa de un chequeo regular cuando ocurrió un evento que extrañó hasta a los investigadores de la localidad.

Tuvieron un accidente en el que se estrellaron contra el árbol de un parque y sin poder parpadear ardieron en llamas. Nadie se explicó cómo pudo suceder algo tan atroz en tan pocos segundos.

Los hermanos quedando destrozados se aferraron entre sí, se apoyaron en el dolor y salieron adelante. Poseían becas y trabajos de medio tiempo con los que buscarían un futuro. Se cuidaban todo el tiempo, se aman como la única familia que quedaba y un año después habían logrado volver a sonreír con naturalidad.

Fue aquella misma noche, en que conmemoraban con rezos el descanso eterno de sus padres, que la puerta sonó con un toque seco y una lúgubre visita.

Yoochun se dirigió a la puerta y se quedó helado reconociendo de inmediato, como si el tiempo no hubiese transcurrido, a la mujer frente a él.

– No… no puede ser. ¿Mamá… eres tú?

Jaejoong notó la estupefacción de Yoochun por lo que abrió un poco más la puerta para adelantarse y permitirle el acceso. Antes de cerrar la puerta, Jaejoong notó que en el auto bajo la lluvia había una niña sentada en el asiento del copiloto. Una preciosa niña de rizos y ojos oscuros como la misma noche.

Caminaron hasta la sala donde luego de unos minutos de incomodo silencio por fin pudieron hablarse.

– Yoochun, siento mucho lo que paso. Ya supe lo que ocurrió con tu padre y la madre de este joven – pronunció la mujer con mirada criptica – He vuelto aquí por ti. Será bueno para nosotros que…

– Disculpa – la cortó – pero no puedo irme contigo. Si lo que buscas es conocerme luego de tantos años me parece perfecto pero este es mi hogar y Jaejoong es mi familia. Te pido que respetes la memoria de mi padre y de mi madre – le dijo remarcando lo último.

– ¿Sabes que tuve una hija? Su padre falleció poco después de que naciera. Deberías venir con nosotras y conocer a Haneul, ella si es tu verdadera hermana – lanzó con toda frialdad.

Jaejoong bajo la cabeza, apenado y triste. Yoochun se volvió a ella con furia.

– Si viniste para insultar a mi familia puedes irte por dónde has venido. Gracias por el ofrecimiento pero ocurre que ya hice una vida sin ti. No te necesité antes ni lo haré ahora. Que tengas buena noche.

Se encaminó hasta la puerta para darle a entender que la quería fuera de su vida y esta vez para siempre.

Molesta caminó hasta la puerta y sin voltear se dirigió por ellos una última vez.

– Si no subes al auto ahora te juro que van a arrepentirse.

Yoochun perdió la paciencia y dejó a la furia apoderarse de su cuerpo, lanzando la puerta para que desapareciera de una vez por todas.

Jaejoong se acercó a la ventana y vio como la oscura mujer subió de nuevo a su auto y se marchó. En esos pocos segundos, volvió a notar a la niña que lo miró con ojos grandes y curiosos, y le dijo adiós con su pequeña mano hasta desaparecer de la visión brumosa. 

– ¿Estás bien? – le preguntó a Yoochun, el mismo que se le acercó y lo abrazó con fuerza. Le correspondió inmediatamente.

– Si, solo quedémonos así un momento. ¿De acuerdo?

Pasados unos minutos, la tensión desapareció y volvieron a su charla amena donde siguieron hablando sobre la chica más linda de la clase que era tan obvia en sus intenciones por salir con Yoochun que Jaejoong no podía evitar burlarse.

Cuando llegó el momento, ambos fueron hasta sus habitaciones y se quedaron profundamente dormidos.


~*~


Esa misma noche, el auto de la madre de Yoochun volvió a estacionarse fuera de su casa. La hermosa niña se bajo y este arrancó dejándola sola.

Desde la habitación del cuarto de Jaejoong, se asomaba su gata Jiji quien miraba todo de forma curiosa. La siguiente imagen hizo que se alertara y que con un chirrido de terror saliera corriendo escaleras abajo.

Sobre el tejado de la casa que daba frente a la ventana de su amo, estaba aquella niña sentada.

Los rizos se agitaban trémulos, danzando en el aire mientras sus pupilas rojas se fijaban en el joven que yacía sobre la cama. Abrió un libro viejo del que comenzó a leer frases inentendibles mientras un vapor negro se alzaba sobre la casa y comenzaba a entrar por el cuerpo de Jaejoong.

De pronto se detuvo, estaba vez ella era la que estaba asustada. Había pronunciado mal una frase y así, el aura negativa se esfumó. Frente así se materializó un ser de aspecto oscuro y seductor bajo la luz lunar.

Insegura como estaba se aventuró a hablar aún presa del miedo.

– ¿Qué eres tú?

El ente la observó y giró los ojos con hastío.

– No puede ser cierto. ¡Si eres la bruja más pequeña que he visto! Niña… deberías estar leyendo cuentos y este libro – mencionó despectivo quitándole el libro. Miró a la ventana y creyó entender – ¿Intentabas hechizar al chico que te gusta? ¡Pero si de remate es mucho mayor a ti!

– ¡No! Por favor, devuélvemelo. Mi madre se enojará conmigo si no cumplo. Mi hermana menor está en casa y sería peligroso si pierde el control solo porque yo soy una tonta – parecía estar a punto de llorar.

El hombre miró el libro y revisó el nombre de su dueña. Ahora no se sorprendió en lo más mínimo.

– Así que tú eres la pequeña Haneul. Se supone que debíamos conocernos en algunos años más, cuando tuvieras capacidad de darle el placer suficiente a un súcubo.

– ¿Qué o quién eres tú? ¿Por qué dices todo eso?

– Pobre incauta. – Resopló airado – Soy Changmin, el súcubo al que tu madre vendió tu alma para poder conservar la juventud que tanto malgasta. – En otras palabras, desde ya, supongo que eres mi pequeña amante.

– ¡No! – Dijo llorando frente a él – ¡Mi madre no haría eso!

– Mocosa, si no te gusta, crece como la bruja más poderosa hasta que puedas destruir lo que tu madre ha construido.

– ¡Jamás podría! Es mi madre y…

– Y quizá así le des una oportunidad a tu hermana, eso si no la ofrenda antes. Lo que a ti concierne, tu alma ya es mía. Por supuesto, eso tiene sus ventajas, gran tonta. Hasta que crezcas, debo impedir que algún estúpido mequetrefe quiera interponerse.

La niña pareció paralizarse, la poca inocencia que quedaba tras el duro trato a lo largo de su vida se hizo trizas. Reaccionó al escuchar en el viento el murmullo del llanto de su hermana, aquel bebé que se conectaba con ella donde estuviese.

Decidió entonces que crecería demasiado rápido solo para darle la oportunidad que ella nunca había tenido de ser feliz

– Entonces… – dijo con mirada vacía e hipando – Si soy fuerte… y detengo a mi madre… ¿Byeol estará bien?

– No si detienes, destruyes.

Puso entonces una mano sobre la cabeza de Haneul y pudo leer la verdad sobre su futuro tan prometedor. Ella sería sin lugar a dudas la más fuerte. De algo le serviría haber empezado tan joven.

– No eres tan inútil como pensaba – se burló

– Y tú… ¿Puedes ayudarme con eso?

– ¡Eres una verdadero hastío! ¡Debería tomarte o matarte ahora mismo! – le replicó tirándole el libro frente a sí.

Las páginas respondieron a los pensamientos de la niña y las hojas pasaron. Había encontrado lo que buscaba. En un solo momento de lucidez, se arrodilló leyendo rauda las palabras.

Un par de grilletes sin cadena se materializaron en las muñecas de Changmin, quien tarde se dio cuenta de lo que pasaba.

– ¡Maldita seas! – le gritó y cuando trató de golpearla ella solo cerró los ojos, entonces se detuvo.

Changmin sabía bien que ella ahora tenía el control de la situación, que ella podría infringirle verdadero dolor. ¿Por qué no lo hacía? Entonces suspiró, entendiendo finalmente.

Llevó su mano de nuevo a la pequeña cabeza y puso una rodilla sobre las tejas, relajó su semblante y se aseguró de que ningún otro esbirro soslayase por allí. Esbozó una pequeña sonrisa.

– Lo siento mucho. Si de algo te consuela, habrías sido un hermoso ángel. Aún si no tienes la culpa, tu destino es inevitable, pero mira el lado amable, allí no tendrás más frío – Se rió – ¿Sabes? Me recuerdas mucho a mi hermana Ji, ella si logró subir a donde le correspondía.

– Crees que… ya sabes… Byeol…

– Si, nena. Si lo creo.

Notablemente más relajada dejó que él prosiguiera.

– Bueno, entonces, ¿Qué es lo que se supone que tengo de tarea? – Señalo con molestia los grilletes.

– Debes – miró  al frente – debes hacerte cargo de él. De la forma que quieras. Mamá buscaba una tortura para el hombre que vive con mi hermano.

– ¿Es gay? Ja! Entonces no tendré mayor efecto sobre él.

– No se trata de eso, es el joven que vive como hermano de mi hermano. Él es el motivo por el cual Yoochun no vuelve a casa, mi madre quiere hacerle la vida miserable.

– De acuerdo, en ese caso, ¿Conoces la maldición que debes usar?

– Creo que sí. “Delirio de ensueño” es el hechizo usado para que un súcubo mezcle los contextos entre en las pesadillas y la realidad de su víctima hasta enloquecerlo, ¿Cierto? – parafraseó lo que le habían enseñado.

– Excelente. Adelante – dijo relamiéndose mientras estudiaba la silueta del pobre corderito al que iba a clavarle los dientes.

La niña pronunció las palabras, tomo la mano de Changmin y utilizó un susurro encantado para despertar a Jaejoong.

– ¿Qué sucede aquí? – preguntó Jaejoong realmente espantado.

– Eso no importa, Jaejoong-shii. Mañana no recordarás este momento.

Los ojos de la niña brillaron como el acero vivo y aquel brillo atravesó las pupilas alcanzando el alma de un joven que desconocía lo que le esperaba.

Jaejoong cayó profundamente dormido.

La mañana siguiente llegó mientras los hermanos Kim-Park se levantaban a un día normal, como cualquier otro. Las horas pasaron raudas, burlándose ansiosas de su futuro.

Aquella noche Jaejoong observó la foto de su madre junto a ellos, leyéndoles un cuento. Recordaba bien que, cuando eran pequeños, ella les había narrado la historia de Alicia, un libro extraño, lleno de pasajes que le robaban la paz. Pensó que de ser ella, habría perdido la cordura; que de estar dormida y lograr despertar, no querría dormir nunca más. Ahora sonreía con melancolía, añorando los días en que fue tan feliz, así fuera una novela de horror lo que le contase.

La luna se posó justo a mitad del cielo. Los hermanos dormidos no notaron la niebla que rodeó aquel cuerpo celeste que parecía la sonrisa del mismo maldito Chesire. La odiarían.

Jaejoong no soñaba muy a menudo pero aquel entonces logró vislumbrar algo. Corría en medio de la noche como huyendo de un ‘no sé qué’,  dio la vuelta y al volver al frente se detuvo violentamente, chocando contra el cuerpo de joven apuesto. Aquel hombre alto le sonrió con sus dientes filosos logrando asustarlo.

– ¡Boo!

Jaejoong despertó exaltado y alegrándose de que todo fuese una pesadilla. Volvió a cerrar los ojos y en ese mismo segundo sintió una mano de uñas puntiagudas bajando sobre su pecho.

– ¡Hey! Buenas noches, lindo.

Jaejoong volvió a despertar abriendo los ojos pero sin poder moverse. Tenía un mal presentimiento de todo ello.

– ¡Ah, pero que placer tan grande serás!

Asustado, el chico soslayó su mirada junto a su cama. Notó una presencia oscura a la que no podía notarle el rostro. Con un rápido movimiento, clavó sus dientes en su cuello succionando con lujuria desmedida, provocándole gran dolor.

Y Jaejoong volvió a despertar. Esta vez se pudo sentar en la cama y paranoico observó todo el lugar. Aquel dolor se había sentido demasiado real para un sueño. Tuvo un escalofrío que subió por su columna y cuando quiso voltear, notó que no podía moverse mientras una fría mano se paseaba por su mejilla.

– ¿Dónde están tus modales? Aún no sé tu nombre – le susurró.

– ¿Q-Quién eres?

– Shim Changmin y estoy aquí para hacer que te vuelvas loco… loco por mí.

Estaba vez oyó una risa tan oscura que le provocó pánico puro.

– ¡Yoochun! – gritó y despertó sin saber si dormía o despertaba en verdad.

Su hermano se levantó espantado por el grito y corrió hasta él. Entró en la habitación y se acercó abrazándolo velozmente. Jaejoong no podía ver quién era por lo que solo atinó a gritar y empujarlo con toda su fuerza.

Yoochun estaba confundido, se levantó del suelo y encendió la luz. Jaejoong lloraba y tenía la mirada de un auténtico enfermo mental.

Cuando notó que se trataba de su hermano, se aferró en busca de pruebas que le indicaran que había vuelto a la realidad. Yoochun lo tranquilizó tanto como pudo y le sugirió volver a dormir pero en cuanto iba a apagar la luz, volvió a asustarlo de un grito.

– ¡No! – Yo… yo ya no tengo sueño. Quédate conmigo… por favor – pronunció desesperado, hipando de vez en cuando.

Esa noche, solo fue el principio… Kim Jaejoong acababa de sentenciarse y de perder la libertad. Era preso de su propia mente.

¿O no era así?

Afuera, apenas se apreciaba la voz de una niña cantando el arrullo de una nana.

DONDE LOS DELIRIOS COMIENZAN



Así empiezo esta nueva etapa

Sean bienvenidos a este espacio donde pueden sentirse libres de visitar e interactuar de la manera que decidan, o no hacerlo en su defecto.

SI HAS LLEGADO AQUÍ POR UNA CASUALIDAD, DEBES SABER QUE ESTE ESPACIO ES UN REINO DE FANTASÍAS DE RELACIONES HOMBRE X HOMBRE. 

Si  te desagrada esto, deberías detenerte y buscar un lugar más acorde a lo que buscas. Se que seguro tienes tus motivos pero yo tengo los míos. Respeto es todo lo que pido.


Este es el primer blog que abro por lo que pido encarecidamente su paciencia ante los errores o incomodidades que puedan presentarse. De a poco corregiré los fallos, perdonen mis errores de novata.

La mayoría de lo que verán serán básicamente son fictions sobre TVXQ y JYJ, muy esporádicamente tendrán otros protagonistas. 

No diré que me limito a una sola pareja pero sí que tengo una predilección por el JaeMin/MinJae. Si odias esta pareja, también estás en el lugar equivocado.

Sin nada más que decir, espero que disfruten su estancia.

Cada cosa que haga no será perfecta pero tengan por seguro que lo haré con infinito cariño.

De ustedes,

Ann Ciel